Experiencia y Dualidad

Para quienes tenemos una creencia y vivencia de la existencia de planos espirituales, resulta frecuente encontrarnos con las polaridades: bien-mal, arriba-abajo, alegre-triste…

Nuestra experiencia humana nos lleva a transitar por esta polaridad, a veces de manera muy extrema y sufrida. Parte de ir creciendo y desarrollando nuestra salud mental es entender que en esta experiencia humana transitamos por polaridades, y desde esta conciencia podemos tomar el comando de nuestra vida y tomar mejores decisiones, ya que siempre tenemos algún grado de posibilidad de decidir.

  • Decidimos a qué y quienes damos espacio en nuestra vida, decidimos cómo reaccionar frente a lo que hacen o dicen los demás. Decidimos el curso de nuestra vida cuando somos adultas, y si tomamos la responsabilidad de sanarnos a nosotras mismas.
  • Si bien es cierto que hay respuestas de nuestro cuerpo, que en cierto momento se pueden percibir como “incontrolables”, o pueden percibirse así nuestras emociones frente a lo que vivimos, sí podemos elegir suavizar las experiencias dando espacio a lo que nos nutre y permite crear un espacio seguro para sanar, o bien podemos elegir exponernos a nuevos dolores. Si tenemos una herida, lo sabio es el recogimiento que nos permita enfocar nuestra energía en sanar.
  • Dedidimos nuestra mirada y enfoque en el mundo. Sea lo que sea con lo que nos comprometamos, a eso le damos fuerza, con nuestros pensamientos, palabras y acciones.
  • De acuerdo a los sabios antiguos de distintas tradiciones, lo que es polar en nuestra vida, tiende a pendular de un extremo a otro. Si tomo consciencia de estos polos, puedo llegar a tomar el camino del medio, el camino del tao. Eso no es otra cosa que entender que vivimos en la polaridad y existe la posibilidad de expresar las dualidades. Si estando triste sé que en algún momento volveré a estar feliz, es más fácil superar un momento difícil.

La polaridad se transforma en parte del camino en la medida de que entendemos que es parte de nuestra experiencia en este mundo, y es más fácil buscar y emcontrar un equilibrio siendo consciente de ella y de nuestro posibilidad activa de elegir las actitudes para vivir tanto cuando estamos en la cresta de la ola, como cuando estemos en las profundidades abisales.

Conocerte a ti misma/o es la clave para vivir más equilibradamente esta vida de constante cambio y mutación, y es lo que te permite crecer en tus posibilidades de accionar y resolver.